martes, 8 de noviembre de 2011

Tranquilamente, arraialenses

Hace días que no hacemos ningún post, estamos acostumbrándonos a la vida pueblerina (e intentando dar con la estupenda conexión pública que se supone que hay en el paseo marítimo J).
Cuando llegamos a Arraial do Cabo, el piso nos pareció mucho mejor que cuando lo visitamos por primera vez. Tenemos luz natural en todas las estancias -parece una chorrada pero te cambia por completo la vida - y no se oye na’ de na’ por las noches. Vivimos en un conjunto de casas en el centro del pueblo que pertenecen a una misma familia: la abuela abajo, una de las hijas a un lado, otra en el otro, a lo largo del día nos vamos encontrando con diferentes personas que tienen el  mismo aire, las mismas facciones. Son muy amables con nosotros, tampoco les damos motivos para no serlo J Os dejo una fotitos para que veáis un poco cómo es.




Trabajo todos los días festivos y los fines de semana, y cuanto más se acerca el verano, más trabajo tengo. Incluso algún día doblaré el turno, lo que me hará trabajar doce horas al día en el barco. Pero con alegría, ya sabía de qué va lo de intercambiar trabajo por cursos… Bucear en Brasil vale lo mismo que en el resto del mundo pero para los “brasileños no ricos”, es carísimo. Un salario en una escuela puede rondar los 1000 y algo Reales y cualquiera de los cursos de buceo que componen toda la formación, vale prácticamente eso. Así que he escogido el camino más difícil pero con el que aprenderé más.
Me encargo de cargar todo el material, trajes, chalecos y cilindros, llevarlos al puerto, cargarlos en el barco y montarlos. De momento acompaño a la gente titulada que desea hacer buceos “de turismo”. Hago de guía y vigilo que nadie se pierda. Poco a poco, acompañaré a los instructores en los bautizos y otras tareas (además de practicar mis propias habilidades a medida que me vaya formando como Rescue Diver- buceadora de rescate). En tres días he visto muchos bichos, tortuguitas, sepias, morenas, Nemos, Doras y caballitos de mar! Las inmersiones por aquí no son profundas, al contrario de Calella, toda la vida está en los primeros 10m de profundidad. Me da para inmersiones de más de una hora, es estupendo! Después de bucear, de vuelta al puerto, descargar todo, limpiar y guardar. Cuando doble turno, vuelta a empezar; de momento, a las 4 de la tarde me puedo ir para casa.
El equipo es muy amable y me ayudan en todo. Soy la única chica y me tratan genial. Para los chicos del pueblo, convertirse en buceador profesional es una oportunidad muy buena para dejar atrás las malas compañías y los malos hábitos. Es como una especie de programa social que, si están dispuestos a trabajar duro y a ser constantes, les permitirá hacerse con  una sólida profesión. Arraial vive esencialmente del turismo de buceo, cuenta con 11 operadoras y escuelas, y es el 2º punto del país.
Adrián se está acostumbrando al ritmo de pueblo. Está contento porque siente que ésta sí es la vida brasileña real, por fín. De paseos por aquí, de gestiones por allá. Y seguro que pronto, con trabajo.  Aquí van pictures de nuestros pirulos por el pueblo!





Ayer estuvimos  en Buzios que está a 45km de aquí; llegamos dos buses y una hora y media después. Buzios “apareció en el mapa” en los años sesenta, cuando Brigitte Bardot descubrió este pequeño paraíso al Este de Rio de Janeiro. Es un pueblo bonito, con calitas por todos lados, agua turquesa “a dojo” y mucha vegetación verde que te quiero verde (verde brasileño, que os aseguro que es uno muy concreto y vivo). Por lo demás es muy muy turístico, no sólo de vacaciones sino que también como segunda residencia de muchos Cariocas. Para daros un ejemplo, en pleno centro, están Pacha y Privilège Buzios.
Allá vive Rodrigo, compañero de facultad de Julián, el hermano de Adrián. Sus padres regentan un café en el centro; nos hizo de guía por el pueblo. El café fue fundado por sus abuelos que, viviendo en Rio, fueron a pasar unas vacaciones a Buzios hace más de treinta años. Al acabar la estancia, la abuela le dijo a su marido que ella no pensaba regresar a la ciudad, que se había enamorado de aquel lugar y que no se iría. El abuelo volvió solo a Rio y en seis meses, organizó la mudanza y cerró sus asuntos en la ciudad. Menuda historia, os da una idea de lo maravilloso del lugar. Fue un día completito y disfrutamos de ver cositas que en Arraial no tenemos, por ser menos turístico y atraer gente por motivos diferentes.
Os dejo con algunas pictures del día… Cuidaros todos mucho, que por aquí, nos apañamos los dos juntos y bien!
Petonsss




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